domingo, 12 de julio de 2009

15º Carta en el post capitalismo

La sexualidad del Ser

Soy parte de los pueblos libres de Tierra. Nací inserto en una civilización represora, invasiva, violenta que inconforme con sus costumbres destructivas ataca, persigue, censura y destruye a las culturas que difieren de su chata cosmovisión, a veces con suerte rescatando de manera superficial cual pirata (en realidad eso es lo que son: piratas) algunos conceptos que reutilizan a su conveniencia para instalar un sistema de pensamiento/comportamiento articulado desde el miedo/violencia. Miedo a la inseguridad, al hambre, a las fuerzas armadas propias y ajenas o al tácito perdón divino.

La única seguridad que se ofrece es mantenerse dentro de los padrones de compartimiento.

La única seguridad que tengo es que mi Ser no encaja (sí, es gigante, colosalmente infinito) pues no entra, no cabe dentro del modelo racional/ represivo de esta sociedad racista/sexista. La Tierra para mi es segura, la vastedad del Universo y el brillo en los ojos son mi seguridad.

Nací en un cuerpo masculino, prefiero la compañía intima de otro hombre.

Soy el hombre hecho cuerpo, dentro de mí y dentro de cada ser no hay hombre o mujer, correspondiendo a macho o hembra. Dentro de mí soy lo femenino y lo masculino en iguales proporciones mezclándose, combinándose en infinitas posibilidades.

Soy el viento caliente dentro del agua con tierra, me muevo gracias a las fuerzas que el Sol y la Luna ejercen sobre mí. Si reprimo una parte, no soy, vivo como muerto.

Respeto las fuerzas de mi propia naturaleza, las dejo ser en mi interior. Soy un Ser sexual, pues esta energía me mantiene con vida. Así soy femenino y masculino, así voy más rápido que dormido, voy a mi ritmo, el natural. Los conceptos de homosexualidad, ni los de heterosexualidad pueden enmarcar a esta fuerza universal, está antes que todo, mucho antes que las definiciones, es de todos los colores, sabores, texturas, sonidos, olores y emociones.

Descansando frente a la Mar la desnudes mal interpretada se asocio a la sexualidad mal interpretada, el concepto errado de respeto terminó por lastimarme y remover heridas viejas. Heridas provocadas por la forma patriarcal de concebir lo universal, heridas autoprovocadas por aprender y reproducir aquel padrón de comportamiento.

Frente a la Mar, con su agua con sal llena de vida y con mis lagrimas llenas de pasión enjuago mi identidad sexual y voy más allá de los limites de las definiciones, barro con lo absurdo y finito de estas, pues tendrán que formular millones de definiciones y aún así no podrán explicarse las dimensiones del Ser y sus identidades sexuales.

Baño en mi mar de lagrimas a los y las homosexuales, a las travestís, a los y las heterosexuales, a los y a las transexuales, a los y las bisexuales, a los hombres que se visten de mujer, a las mujeres que se visten de hombres, a las mujeres y a los hombres que se visten y a los prefieren quedarse desnudos, a todos los que alcancen mis palabras definitivamente indefinidas y a todos los que no. Los baño y se hace un barro exquisito, lleno de color y textura, un barro tibio que es vida; después de todo no somos más que viento caliente en agua con tierra.

MKSS

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